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MEDITACION PROFUNDA - Harun Yahya
MEDITACION PROFUNDA


que recuerdan a Dios de pie, sentados o echados, y que meditan en la creación de los cielos y de la tierra: "¡Señor! No has creado todo esto en vano. ¡Gloria a Ti! "¡Presérvanos del castigo del Fuego!"
(Corán, 3:191)


Meditación Profunda

La mayoría de la gente cree que para "pensar en profundidad" hay que acomodarse en una sala vacía, aislarse de las demás personas y asuntos y colocar la cabeza entre las manos. Pero como eso les parece demasiado difícil, concluyen que se trata de una cualidad exclusiva de los "filósofos".

Sin embargo, como dijimos en la Introducción, Dios convoca a todos a meditar y dice que reveló el Corán para gente que reflexiona: Una Escritura que te hemos revelado, bendita, para que mediten en sus versículos y para que los dotados de intelecto ponderen sus signos y los tomen en cuenta (Corán, 38:29). Lo importante es que la actitud sincera del individuo mejore y profundice la capacidad de la meditación.

Por otra parte, la gente que no invierte tiempo y esfuerzo en ese logro, continuará sumergida en un grave "descuido". Este término connota con "negligencia", "abandono", "equivocación", "indiferencia", "desatención". El estado de descuido de quienes no reflexionan es consecuencia de la desatención o despreocupación deliberada respecto al propósito de su creación y las realidades que enseña la religión. Ese es un curso de acción extremadamente peligroso que puede conducir al infierno. En consecuencia, Dios ha advertido a los individuos para que no se ubiquen entre los desatentos o descuidados:

Invoca a tu Señor en tu interior, humilde y temerosamente, a media voz, mañana y tarde, y no seas de los despreocupados (Corán, 7:205).

Prevénles contra el día de la Lamentación, cuando se decida la cosa. Y ellos, entre tanto, están despreocupados y no creen (Corán, 19:39).

Dios se refiere en el Corán a la gente que reflexiona y se vuelve consciente de la verdad: es aquella que Le reverencia y obedece sumisamente. Dios dice que están en el error quienes sigan a sus padres como ciegos y sin mayor discernimiento. Si se les pregunta, dicen que son religiosos y creen en Dios. Pero como no razonan no rectifican sus conductas y no obedecen a Dios. En los versículos que siguen se expone la mentalidad de gente así:

Di: "¿De quién es la tierra y quien en ella hay? Si es que lo sabéis..."

Dirán: "De Dios". Di: "¿Es que no os dejaréis amonestar?". Di: "¿Quién es el Señor de los Siete Cielos, el Señor del Trono Augusto?". Dirán: "Dios". Di: "¿Y no Le tendrás taqwa?

(Taqwa: Conciencia o temor de Dios que inspira a la persona a estar en guardia frente a los errores y anhelar cumplir acciones que Le agraden)

Di: "¿Quién tiene en Sus manos la realeza de todo, protegiendo sin que nadie pueda proteger contra El? Si es que lo sabéis..." Dirán: "Dios". Di: "Y ¿cómo podéis estar tan sugestionados?". Vinimos a ellos con la Verdad, pero mienten, sí. (Corán, 23:84-90).

El Meditar Extirpa el Hechizo que Afecta a la Gente

Dios dice en el versículo anterior, ¿cómo podéis estar tan sugestionados? El término "sugestionados" implica en el versículo un estado de torpeza que se apodera normalmente de las personas. La mente que no razona se encuentra entorpecida, con una visión enturbiada, no tiene en cuenta los hechos ante sus ojos y la facultad de comprensión se presenta debilitada. Se vuelve incapaz de comprender incluso una verdad sencilla. No puede ser consciente de los hechos extraordinarios que suceden frente a él. No advierte los intrincados detalles de los sucesos. La razón por la que generación tras generación de individuos llevan una vida desatenta durante miles de años y en general no reflexionan nunca, copiando todo como si fuese, simplemente, una "herencia cultural", es en realidad ese embotamiento mental.

Con un ejemplo podemos explicar una de las consecuencias de este hechizo.

Por debajo de la superficie de la Tierra existe un "estrato en ebullición" llamado "magma". La corteza del planeta es muy delgada, lo cual implica que esa masa incandescente está muy cerca de nosotros, bajo nuestros pies. Con el objeto de comprender mejor el espesor de la misma, podemos hacer una comparación: la relación de la corteza con el diámetro del planeta es la que existe entre la cáscara de la manzana y el diámetro de la fruta.

Como se ve en el gráfico de arriba, debajo de la corteza terrestre se encuentra el estrato de magma. Debido al movimiento de las capas por debajo de la superficie, el magma se filtra a través de la corteza terrestre y se producen las erupciones volcánicas. La lava que sale a borbotones del volcán del Monte Etna en Italia en 1992, se la ve como un río de fuego (abajo)

Todos saben que ese estrato en ebullición debajo de la superficie posee una temperatura muy elevada, pero casi nadie se preocupa por ello, lo tiene en cuenta o se interroga respecto de su existencia. Eso se debe a que sus padres, hermanos, parientes, amigos, vecinos, periodistas, programas televisivos y profesores universitarios no se ocupan de ello tampoco.

Vamos a intentar que el lector reflexione un poco sobre esto. Supongamos que una persona después de perder la memoria intenta saber qué tiene a su alrededor y entonces se lo pregunta a quien está en su entorno. Primero buscará saber en qué lugar se encuentra. ¿Qué pensaría si se le dice que por debajo del lugar en el que está parado existe una masa ígnea que en cualquier momento podría hacer brotar llamas en la superficie terrestre, como consecuencia de un terremoto o una erupción volcánica?

Avancemos un poco más y supongamos que a dicha persona se le dijo que este mundo, simplemente, es un pequeño planeta flotando en un universo oscuro e infinito llamado "espacio", en el que los peligros son mayores a los del substrato terrestre. Por ejemplo, los meteoritos, que pesan muchas toneladas, se mueven libremente por las amplitudes celestiales. Nada impide que en algún momento puedan alterar sus cursos debido a diversos motivos y entrar en colisión con la Tierra.

Seguramente la persona a la que nos referimos tendrá permanentemente en cuenta la situación insegura en la que se encuentra y tratará de enterarse cómo se mueven los demás en ese medio tan crítico. Comprobará que en realidad es partícipe de un sistema perfectamente apropiado.

El interior del planeta en el que vive entraña una gran amenaza. Pero la existencia de un equilibrio muy delicado impide que llegue a dañar a la gente, con la excepción de circunstancias extraordinarias. Quien comprende esto, sabe que la Tierra y todas las criaturas en ella continuarán subsistiendo de modo seguro sólo por voluntad de Dios, debido al equilibrio adecuado que El ha creado.

Este es sólo un ejemplo de entre los millones o miles de millones sobre los que la gente necesita reflexionar. Otra anécdota nos ayudará a comprender cómo la desatención afecta la facultad de reflexión y limita la capacidad intelectual.

Todos saben que la vida en este mundo se disipa y acaba rápidamente. Pero, no obstante, los individuos se comportan como si nunca abandonarán este mundo, como si nunca se morirán. En verdad, esta concepción es una especie de "hechizo" que pasa de generación en generación. El efecto de esta forma de pensar es tan fuerte, que al hablarse de la muerte la mayoría cambia de tema de inmediato por miedo a que se rompa el hechizo y haya que enfrentar la realidad. Quienes toda la vida se ocupan de comprar buenas casas, residencias de verano, automóviles y enviar a los hijos a buenos colegios, no quieren pensar que un día morirán y no podrán llevarse todas esas cosas con ellos. Pero en vez de empezar a hacer algo para la verdadera vida después de la muerte, prefieren no cavilar sobre el tema.

Sin embargo, todos moriremos, más temprano o más tarde. Y después de muerto, créase o no, comenzará la vida eterna sin excepción. Que a esta existencia se la transcurra en el Paraíso o en el Infierno depende de lo que se haya hecho en la corta vida en este mundo. Aunque esta es la sencilla verdad, la única razón por la que la gente se comporta como si la muerte no existiese es ese hechizo que la atrapa debido a que no reflexionan.

Los hechizados, inmersos en un estado de desatención, comprenderán la realidad al verla con sus ojos después de muertos. Dios comunica esto en el Corán:

"Estas cosas te traían sin cuidado. Te hemos quitado el velo y, hoy, tu vista es penetrante" (Corán, 50:22).

Como dice Dios en el versículo, la visión que aquí está empañada debido a la falta de reflexión, será "penetrante" cuando tenga que rendir cuenta en la otra vida.

Es de señalar que la gente se autoimpone ese hechizo. Suponen que de ese modo vivirán relajados y tranquilos. Sin embargo, para cualquiera es muy fácil tomar la decisión de sacarse de encima ese embotamiento y empezar a vivir con una conciencia lúcida. Dios ha presentado la solución. Quienes reflexionan pueden disipar ese encantamiento mientras aún están en este mundo. Entonces pasarán a comprender que todo lo que ocurre tiene un propósito y un sentido medular o espiritual y que son capaces de aprehender la sapiencia existente en los acontecimientos que Dios genera a cada instante.

Se Puede Reflexionar en Cualquier Lugar y Momento

Para reflexionar no se requiere ningún momento, lugar o condición especial. Cualquiera puede meditar caminando en la calle, dirigiéndose a la oficina, conduciendo el automóvil, operando la computadora, participando de una reunión de amigos, viendo la TV o merendando.

Por ejemplo, al conducir el automóvil es posible que nos crucemos con cientos de personas y entonces ponderemos muchas cosas. Podemos considerar las apariencias físicas de las mismas y sorprendernos, puesto que si bien comparten órganos básicos similares, como ojos, cejas, pestañas, manos, brazos piernas, bocas y narices, son todas distintas. Cavilando un poco más se llega a recordar lo siguiente: Dios ha creado miles de millones de personas a lo largo de miles de años, todas distintas entre sí. Por cierto, esto es parte de la evidencia de que Dios es un Creador superior y eficaz.

El que observa a los demás yendo de un lado a otro, puede imaginarse distintas cosas. En una primera observación a cada uno se lo ve como un individuo "distinto". Cada uno tiene su propio mundo, deseos, planes, gustos y forma de vida, cosas que lo hacen feliz o infeliz. No obstante, esas diferencias son engañosas. En general, todo ser humano nace, crece, va a la escuela, busca trabajo, trabaja, contrae matrimonio, tiene hijos, envejece, se convierte en abuelo/a y por último fallece. Desde este punto de vista no hay diferencias entre las vidas de las distintas personas. Que alguien viva en un barrio de Estambul o en una ciudad de México no modifica para nada la cuestión. Todos mueren en definitiva. Posiblemente dentro de un siglo ya no vivirá ninguna de esas personas con las que nos cruzamos. Quien se da cuenta de esto y sigue reflexionando se plantea los siguientes interrogantes: puesto que todos moriremos algún día, ¿por qué actuamos como si nunca nos fuéramos de este mundo? Si se sabe con certeza que algún día hay que morirse y lo lógico sería esforzarse por una buena vida después de la muerte, ¿por qué casi todos se comportan como si nunca finalizara la vida en este mundo?


Una muchedumbre como la que vemos aquí nos hace reflexionar sobre la singular y amplia creación de Dios. Desde el momento en que el mundo pasó a existir, Dios ha creado miles de millones de rostros humanos, todos distintos.

Quien medita así llega a una conclusión muy decisiva.

La gran mayoría de la gente no piensa acerca de estas cuestiones. Si se les preguntase de improviso, "¿qué están pensando en este momento?", se referirán seguramente a cosas totalmente triviales que nos les sirve prácticamente para nada. De todos modos, el ser humano es capaz de pensar permanentemente en "cosas significativas", "sabias" e "importantes" desde que se despierta hasta que se va a dormir y derivar de ello conclusiones apropiadas.

Dios nos informa en el Corán que los creyentes deben reflexionar y obtener decisiones beneficiosas de lo que medita:

En la creación de los cielos y de la tierra y en la sucesión de la noche y el día hay, ciertamente, signos para los dotados de intelecto, que recuerdan a Dios de pie, sentados o echados, y que meditan en la creación de los cielos y de la tierra: "¡Señor! No has creado todo esto en vano. ¡Gloria a Ti! Presérvanos del castigo del Fuego" (Corán, 3:190-191).

Como informa el versículo, los creyentes son personas reflexivas, capaces de ver el aspecto milagroso de la creación y el conocimiento, sapiencia y exaltada potestad de Dios.

El Individuo Obtiene el Juicio Correcto Volviéndose a Dios

Para que la meditación sea beneficiosa y conduzca a una conclusión correcta, hay que pensar siempre de manera positiva. Por ejemplo, si alguien se siente inferior físicamente porque envidia la buena presencia y elegancia de otra persona, cae en algo que Dios no aprueba. Por el contrario, quien anhela obtener la aprobación de Dios, considera que el ser apuesto y elegante es una manifestación de la creación perfecta de Dios, perfección que se la da a quien El quiere. Entonces le produce un gran deleite verla como una belleza creada por Dios y pide a El que en el más allá acreciente su hermosura. Y también pide para sí un esplendor auténtico en el otro mundo. Se da cuenta que la generalidad de los seres humanos han sido creados con imperfecciones porque es en este mundo donde se los prueba. Entonces anhela con mayor intensidad el Paraíso. Lo expresado es sólo un ejemplo de pensamiento noble y sincero. El ser humano se cruza a lo largo de la vida con muchos ejemplos como el dado par ver si se manifiesta convenientemente y con una forma de pensar que sea del agrado de Dios.

El éxito en la prueba y una meditación favorable en el más allá dependen de las lecciones y advertencias que deduce de lo que reflexiona. Es por eso que resulta imperativo que el ser humano piense continuamente de manera correcta. Dice Dios en el Corán:

El es Quien os muestra Sus signos, Quien hace bajar del cielo sustento. Pero no se deja amonestar sino quien vuelve a El arrepentido (Corán, 40:13).