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MILAGROS DEL CORÁN - Harun Yahya
MILAGROS DEL CORÁN

Verdaderamente él (el Corán) es una revelación que hizo descender el Señor de los mundos.
(Corán 26:192)


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Milagros científicos del Corán

El origen del Universo

El origen del universo es descripto en el Corán en el siguiente versículo:

"El es el Originador de los cielos y la tierra..." (Corán 6:101).

Esta información suministrada por el Corán está en un todo de acuerdo con los descubrimientos de la ciencia contemporánea. Como dijimos antes, la conclusión a la que la astrofísica ha llegado actualmente es que la totalidad del universo, junto con las dimensiones de materia y tiempo, se manifestaron como resultado de una gran explosión que ocurrió fuera del acontecer temporal. Este evento, conocido como el Big Bang, demuestra que el universo fue creado de la nada como resultado de la explosión de un solo punto.

Antes del Big Bang no existía lo que denominamos materia. Desde una condición de no-existencia en la cual ni la materia, ni la energía, ni incluso el tiempo existían, y que sólo puede describirse metafísicamente, materia, energía y tiempo fueron creados en un instante. Este hecho, descubierto sólo recientemente por la física moderna, nos fue anunciado en el Corán hace 1400 años.

Los sensores ubicados a bordo del satélite espacial COBE lanzado por la NASA en 1992 capturó evidencias remanentes del Big Bang. Este descubrimiento permitió probar la existencia del Big Bang que es la explicación científica sobre la creación del universo de la nada.

La expansión del Universo


Edwin Hubble con su telescopio gigante.

En el Corán, revelado hace 14 siglos en una época en que la ciencia astronómica era todavía muy primitiva, la expansión del universo está descripta de esta forma:

"Nosotros hemos construido el cielo con fuerza, y ciertamente lo estamos expandiendo" (Corán 51:47)

La palabra "cielo", como figura en el versículo anterior, es utilizada en varios lugares del Corán con el significado de espacio y universo. Aquí se utiliza con este sentido y estableciendo que el universo se "expande". Y esta es precisamente la conclusión a la cual ha llegado la ciencia actualmente.


Georges Lemaitre

Hasta principios del siglo XX la opinión prevaleciente en el ámbito científico era que "el universo posee una naturaleza constante y ha existido desde siempre". No obstante las investigaciones, observaciones y cálculos realizados con la tecnología moderna han revelado que el universo de hecho tuvo un comienzo y que está constantemente "expandiéndose".

A comienzos del siglo XX, el físico ruso Alexander Friedmann y el cosmólogo belga Georges Lemaitre calcularon teóricamente que el universo está en constante movimiento y que se está expandiendo.

Este hecho fue probado también mediante observaciones directas en 1929. Observando el cielo con un telescopio, Edwin Hubble, el astrónomo americano, descubrió que las estrellas y galaxias están constantemente separándose unas de otras. Un universo en donde todo está constantemente separándose de lo demás implica un cosmos en expansión. Las observaciones realizadas en los años siguientes corroboran que el universo está expandiéndose constantemente. Este hecho fue explicado en el Corán cuando todavía era desconocido para todos. Y ello porque el Corán es la Palabra de Dios, el Creador y Soberano del universo todo.

Desde el momento del Big Bang el universo ha estado expandiéndose a gran velocidad. Los científicos comparan la expansión del universo con la superficie de un globo que es inflado.

La separación en partes de "los cielos y la tierra"

Otro versículo sobre la creación de los cielos es el siguiente:

La figura representa al Big Bang, que reveló una vez más que Dios creó el universo de la nada. El Big Bang es una teoría que ha sido probada por evidencia científica. Aunque algunos hombres de ciencia tratan de proponer teorías alternativas a la del Big Bang, la evidencia científica disponible ha hecho que la teoría sea totalmente aceptada por la comunidad científica.

"No ven los incrédulos que los cielos y la tierra estaban unidos (formando un todo homogéneo, una unidad de creación) [ratq] y los separamos; e hicimos del agua toda cosa viviente. ¿Es que no creerán? (Corán 21:30).

La palabra ratq traducida como "unidos", "cosidos" significa "mezclados, combinados" según los diccionarios árabes. Se utiliza para referirse a dos sustancias diferentes que conforman un todo. La frase "los separamos" es el verbo fataqa en árabe, e implica algo que se produce como resultado de descombinar o separar la estructura de cosas que estaban unidas entre sí. Una de las acciones a las cuales se aplica este verbo es al brote de un vástago del suelo por la germinación de una semilla.

Miremos de vuelta el versículo teniendo en mente esta información. En el texto el cielo y la tierra están en principio sujetos al estado de "ratq". Son separados luego saliendo uno del otro. Y sorprendentemente, cuando consideramos los primeros momentos del Big Bang, encontramos que toda la materia del universo estaba reunida en un solo punto. En otras palabras, todo, incluyendo "los cielos y la tierra" que todavía no habían sido creados, estaban entrelazados, combinados en una condición inseparable. Entonces este punto explotó violentamente provocando que su materia se desuniera.

La redondez de la Tierra

"El ha creado los cielos y la tierra en verdad. El enrolla (envuelve) la noche en el día, y envuelve el día en la noche" (Corán 39:5).

Las palabras utilizadas en el Corán para describir el universo son realmente notables. El término árabe que se traduce aquí como "enrollar" (o "envolver") es takwir. En español significa "hacer que una cosa sea envuelta por otra, plegándola como si fuera una tela extendida" (Por ejemplo, en los diccionarios árabes, esta palabra es utilizada para la acción de enrollar una cosa alrededor de otra, en la forma en que se arma un turbante).

La descripción que da el versículo sobre el día y la noche envolviéndose mutuamente implica una información precisa sobre la forma del mundo. Esto sólo puede ser verdad si la tierra es redonda. Lo cual significa que en el Corán, revelado en el siglo VII, la redondez de la tierra se encontraba ya insinuada.

Es preciso no olvidar que la comprensión que en esa época se tenía de la astronomía concebía al mundo de manera diferente. Se pensaba al mundo como una superficie plana y todos los cálculos y explicaciones científicas se basaban en esta convicción. No así el Corán, que siendo la Palabra de Dios, utiliza términos más precisos cuando se ocupa de describir el universo. Comunicó así estos hechos, que recién se convalidaron en siglos recientes, hace más de 1400 años.

El techo protegido

Dios llama nuestra atención en el Corán sobre un importante atributo del cielo:


La atmósfera sólo permite que lleguen a la superficie de la Tierra aquellas radiaciones requeridas por la vida. Los rayos ultravioletas por ejemplo, sólo ingresan parcialmente dentro de una cierta longitud de onda que permite la fotosíntesis de las plantas y, finalmente, la supervivencia de todos los seres vivos.

"Hemos hecho del cielo un techo protegido, pero no obstante ellos se desvían de Nuestros Signos" (Corán 21:32).

Esta propiedad del cielo ha sido descubierta por la ciencia en el siglo XX. La atmósfera que rodea la tierra cumple funciones importantes en la conservación de la vida. Al destruir por la fricción muchos meteoros, grandes y pequeños, que se aproximan a la tierra, impide que estos lleguen al suelo y dañen a los seres vivientes.

Además, la atmósfera filtra las radiaciones provenientes del espacio exterior que son perjudiciales para los seres vivos. La característica más sorprendente de la atmósfera es que sólo permite que pasen a través de ella radiaciones inocuas y útiles, como la luz visible, la radiación ultravioleta de baja longitud de onda y las ondas de radio. Toda esta radiación es vital para la vida. La radiación ultravioleta de baja longitud de onda, que la atmósfera deja entrar solo parcialmente, es muy importante para la fotosíntesis de las plantas y para la supervivencia de todos los seres vivos. La mayoría de la radiación ultravioleta intensa emitida por el sol es filtrada por la capa de ozono de la atmósfera, y sólo una parte limitada -y esencial- de su espectro alcanza la tierra.

La función protectora de la atmósfera no termina allí. Protege también a la tierra del intenso frío del espacio exterior, que alcanza los -270° C. Y no sólo la atmósfera protege la tierra de efectos dañinos. Aparte de ella el cinturón de Van Allen, una capa originada por el campo magnético de la tierra, sirve también como escudo contra la radiación perjudicial que amenaza nuestro planeta. Esta radiación, emitida por sol y otras estrellas, es mortal para los seres vivos. Si el cinturón de Van Allen no existiera, los masivos estallidos de energía llamados erupciones solares, que ocurren frecuentemente en el sol, destruirían toda la vida en la tierra.

El Dr. Hugh Ross ha dicho sobre la importancia de los cinturones de Van Allen en nuestras vidas:

"De hecho la tierra tiene mayor densidad que cualquiera de los planetas del sistema solar. Su gran núcleo de hierro-níquel es la causa de nuestro gran campo magnético. Este campo magnético produce el escudo de radiación de Van Allen que protege a la tierra del bombardeo de radiación. Si este escudo no estuviera presente, la vida en la Tierra no sería posible. El único planeta rocoso -aparte de la Tierra- que tiene un campo magnético similar es Mercurio, pero la fuerza de su campo es 100 veces inferior al de la Tierra. Incluso Venus, planeta hermano de la Tierra, carece de campo magnético. El escudo de radiación de Van Allen es un diseño único para la tierra" (1).


Esta ilustración muestra meteoritos a punto de caer sobre la Tierra. Los cuerpos celestes que vagan por el espacio podrían constituir una seria amenaza para la Tierra. Pero Dios, que creo todo a la perfección, hizo de la atmósfera un techo protegido. Gracias a esta especial protección la mayoría de los meteoritos no provocan ningún daño a la Tierra porque se hacen pedazos en la atmósfera.

La energía liberada solamente por una de estas erupciones solares detectada en años recientes fue calculada como equivalente a la explosión de 100 mil millones de bombas atómicas como la arrojada sobre Hiroshima. Cincuenta y ocho horas después de la erupción se pudo observar que las agujas de las brújulas realizaban movimientos inusuales y que la temperatura a 250 km por encima de la atmósfera se elevaba a 2500° C.


La mayoría de la gente que observa el cielo no repara en la propiedad protectora de la atmósfera. Casi nunca piensan qué tipo de lugar sería el mundo si esta estructura no existiera. La foto superior pertenece a un cráter gigante provocado por un meteoro que cayó en Arizona, EE.UU. Si la atmósfera no existiera millones de meteoritos caerían sobre la Tierra y se volvería un lugar inhabitable. Pero la propiedad protectora de la atmósfera permite que los seres vivos sobrevivan a salvo. Es por cierto una protección de Dios para los seres humanos y un milagro proclamado en el Corán.

En resumen: hay un sistema perfecto funcionando a gran altura encima de la Tierra, rodea a nuestro mundo y lo protege de amenazas externas. Y hace ya muchos siglos Dios nos informó en el Corán de que la atmósfera del mundo funcionaba como un escudo protector.


La energía liberada por una erupción solar es tan poderosa que difícilmente la mente humana pueda concebirla: la energía de una sola erupción es equivalente a la de 100 mil millones de bombas atómicas como la arrojada sobre Hiroshima. El mundo está protegido de los efectos destructivos de esta energía por la atmósfera y los cinturones de Van Allen.


A medida que nos elevamos de la superficie de la Tierra, que está perfectamente adaptada para la vida humana, saliendo al espacio más allá de la atmósfera, nos encontramos con un frío muy intenso. El mundo está protegido gracias a la atmósfera del intenso frío del espacio exterior que es de alrededor de -270° C.
La magnetosfera, formada por el campo magnético de la Tierra, sirve como escudo protector del planeta respecto de otros cuerpos celestes, rayos cósmicos y partículas. En la figura de arriba puede verse la magnetosfera, también llamada Cinturones de Van Allen. Estos cinturones, ubicados a miles de kilómetros por encima de la superficie de la Tierra protegen a los seres vivos de la fatal energía de los rayos cósmicos y el viento solar que de lo contrario les llegaría del espacio.

Todos estos descubrimientos científicos prueban que el mundo está protegido de una manera muy particular. Y lo importante es que esta protección fue dada a conocer en el Corán en el versículo “Hemos hecho del cielo un techo protegido...” hace 1400 años.

El cielo que retorna

En el Corán el versículo 11 de la Sura Al-Târiq [86] se refiere a la función "retornadora" del cielo:

"¡Por el cielo y sus sistemas cíclicos [raÿ']!" (Corán 86:11).

La palabra interpretada como "cíclico" [raÿ'] en las traducciones del Corán tiene también los significados de "devolver" y "retornar".

La presencia de agua es esencial para la vida en la tierra. Uno de los factores actuantes en la producción de la lluvia es la troposfera, una de las capas de la atmósfera. La troposfera permite que el vapor de agua que se eleva de la superficie de la tierra se condense y retorne en forma de lluvia.

La capa atmosférica que bloquea los rayos que podrían ser fatales para la vida en la tierra es la ozonosfera. La ozonosfera refleja de vuelta hacia el espacio los rayos cósmicos nocivos, impidiéndoles así que alcancen la tierra y perjudiquen la vida.

Cada capa de la atmósfera tiene efectos beneficiosos para los seres humanos. La ionosfera por ejemplo, una de las capas superiores de la atmósfera, refleja de vuelta hacia la superficie las ondas de radio emitidas por un cierto centro emisor, y de esta manera permite que las transmisiones sean recibidas desde largas distancias.

Como es sabido la atmósfera que rodea la tierra está compuesta de muchas capas. Cada capa cumple un rol fundamental en beneficio de la vida. Las investigaciones han revelado que estas capas tienen la función de retornar los materiales o radiaciones a que están expuestas, sea al espacio exterior o de vuelta a la tierra, actuando como una "pantalla". Veamos ahora algunos pocos ejemplos de esta función "retornadora" de las capas que circundan la Tierra.

La troposfera, ubicada en la zona que va de los 13 a los 15 km. por encima del suelo, permite que el vapor de agua que se eleva de la superficie de la tierra se condense y retorne en forma de lluvia.

La capa de ozono, ubicada en la parte inferior de la estratosfera a una altitud de unos 25 km., refleja la radiación nociva y la luz ultravioleta proveniente del espacio devolviéndola hacia el vacío exterior.

La ionosfera, refleja las señales de radio provenientes de la tierra, devolviéndolas hacia el suelo desde gran altura, exactamente como lo haría un satélite de comunicaciones estacionario, y de esta forma hace posibles la comunicación inalámbrica y las emisiones de radio y televisión a grandes distancias.

La magnetosfera rechaza hacia el espacio exterior los rayos cósmicos y la radiación nociva emitida por el Sol y otras estrellas antes de que alcancen la superficie de la Tierra.

Esta propiedad de las capas de la atmósfera, que sólo se ha descubierto en años recientes, fue anunciada hace siglos por el Corán, demostrando de nuevo que es la Palabra de Dios.

 
   
    

(1) Dr. Hugh Ross, Big Bang Refined by Fire, 1998. Reasons To Believe (Razones para creer), Pasadena, California. http://www.jps.net/bygrace/index.html.