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LOS SIGNOS EN LOS CIELOS Y EN LA TIERRA PARA LAS PERSONAS DE ENTENDIMIENTO - Harun Yahya
LOS SIGNOS EN LOS CIELOS Y EN LA TIERRA
PARA LAS PERSONAS DE ENTENDIMIENTO

PARTE I : "LOS CUATRO ANIMALES PUESTOS DE
RELIEVE EN EL CORAN"

El Mosquito

Dios no se avergüenza de proponer la parábola que sea, aunque se trate de un mosquito o incluso de algo más pequeño. Los que creen saben que es la Verdad, que viene de su Señor. En cuanto a los que no creen, dicen: "¿Qué es lo que se propone Dios con esta parábola?". Así extravía El a muchos y así también dirige a muchos. Pero no extravía así sino a los perversos. (Corán, 2:26)

En el Corán, como se mencionó en páginas anteriores, Dios apercibe frecuentemente a las personas para que investiguen la naturaleza y vean allí los "signos". Todas las existencias animadas e inanimadas en el universo están repletas de signos que revelan que fueron "hechas", con lo que se demuestra la potestad, el conocimiento y el arte del "hacedor". Le cabe al ser humano identificar esos signos haciendo uso de su discernimiento e inclinándose ante Dios.

Todos los seres vivientes llevan esos signos, pero hay algunos a los que Dios se refiere en el Corán de modo específico. El mosquito es uno de ellos. Se lo menciona en el versículo 2:26: Dios no se avergüenza de proponer la parábola que sea, aunque se trate de un mosquito. Los que creen saben que es la Verdad, venida de su Señor. En cuanto a los que no creen, dicen: "¿Qué es lo que se propone Dios con esta parábola?" Así extravía El a muchos y así también dirige a muchos. Pero no extravía así sino a los perversos.

Considerado un ser viviente ordinario e insignificante, incluso así y todo es valioso examinarlo y estudiarlo, puesto que sustenta los signos de Dios. Es por eso que "Dios no se avergüenza de proponer la parábola que sea, aunque se trate de un mosquito" o incluso algo más pequeño.

LA CONTINGENCIA EXTRAORDINARIA DEL MOSQUITO

Lo que se conoce generalmente del mosquito es que chupa la sangre y se alimenta de ella. Sin embargo, esto no es totalmente correcto porque no todos los mosquitos sino solamente las hembras succionan sangre. Además, la hembra no lo hace porque necesite alimento. Tanto el macho como la hembra se alimentan del néctar de las flores. La única razón por la que la hembra, a diferencia del macho, succiona sangre, es la necesidad que tiene de proteínas para ayudar al desarrollo de los huevos. En otras palabras, lo hace para asegurarse la perpetuación de la especie.

El proceso de desarrollo es uno de los aspectos más admirables y sorprendentes del mosquito. La historia resumida de la transformación de un ser viviente a partir de una pequeña larva, pasando por distintas etapas, en un mosquito, es de la manera que sigue.

Los huevos, alimentados con sangre para que se desarrollen, son depositados por la hembra sobre hojas húmedas o charcas que se han secado durante el verano o el otoño. Antes de hacer eso la madre inspecciona el terreno totalmente por medio de delicados receptores ubicados bajo el abdomen. Después de encontrar el lugar conveniente, comienza a depositar los huevos, los cuales, de una longitud menor de un milímetro, son dispuestos en filas, uno por uno o en grupo. Algunas especies depositan en forma de jangada unos 300 huevos.

PINZAS ESPECIALES PARA EL APAREAMIENTO
El mosquito macho suficientemente maduro para usar sus antenas, es decir, sus órganos de la audición, busca a la hembra. Las antenas del macho tienen funciones distintas a las antenas de la hembra. Las plumas delgadas en el extremo de las antenas del macho son muy sensibles para oír los sonidos emitidos por la hembra. Al lado de los órganos sexuales del macho hay apéndices que le ayudan a agarrar a la hembra mientras se aparean en el aire. Los machos vuelan en grupo, como si fuesen una nube. Cuando una hembra entra allí el macho que logra asirla se aparea con ella durante el vuelo, en un tiempo breve, y después vuelve al grupo. Desde ese momento la hembra necesita sangre para el desarrollo de los huevos.

De color blanco y colocados elegantemente, se tornan oscuros rápidamente y se vuelven completamente negros en un par de horas, lo cual les brinda protección pues les permite pasar desapercibidos por otros insectos y pájaros. También, con el mismo objeto, la piel de algunas larvas modifica su coloración de acuerdo al entorno.

Ese cambio de color se logra por medio de ciertos factores después de procesos químicos muy complicados. Sin duda, ni los huevos, ni las larvas, ni el mosquito madre, son conscientes del proceso que da lugar a la modificación del color durante los distintos estadios del desarrollo del insecto. Está fuera de discusión que ese sistema (de coloración) no lo inventaron los mosquitos ni se constituye fortuitamente. Los mosquitos fueron creados con ese sistema y ya contaban con el mismo cuando aparecieron la primera vez.

EMERGIENDO DEL HUEVO

Cuando el período de incubación se completa, la larva empieza a emerger del huevo casi de inmediato. Se alimenta continuamente y crece muy rápido. La piel queda enseguida demasiado tiesa y no permite que continúe el crecimiento. Esto indica que llegó el momento para el primer cambio de piel. En esta fase, esa piel quebradiza se rompe fácilmente.


SISTEMA RESPIRATORIO
El sistema respiratorio de la larva se basa en un método por medio del cual respira a través de un tubo que sobresale de la superficie del agua. La larva "cuelga" por debajo de la superficie de espaldas. Una secreción viscosa evita que el agua se deslice por la abertura por la cual respira la larva.

Antes que la larva complete todo su desarrollo cambia la piel dos veces más.

El método utilizado por la larva para alimentarse es realmente asombroso. Hace unos pequeños remolinos con sus dos apéndices plumíferos en forma de abanico, de modo que las bacterias y otros microorganismos le fluyan hacia la boca. La respiración de la larva, la cual reposa invertida sobre el agua, tiene lugar a través de un tubo aéreo, similar al tubo esnorkel usado por los buceadores. Una solución viscosa secretada por el cuerpo evita que el agua se derrame por la abertura a través de la que respira. En resumen, este ser viviente sobrevive gracias a la interrelación y acción recíproca de muchos equilibrios delicados. Si la larva no tuviese un tubo aéreo no podría sobrevivir. Si no existiese esa secreción viscosa el tubo de respiración se llenaría de agua. La formación de esos dos sistemas fisiológicos en dos momentos distintos, provocaría que el insecto muriera en esa etapa. Esto prueba que el mosquito fue creado, pues mantiene todos sus sistemas íntegros.

El cambio final de piel es distinto de los otros. Ahora la larva pasa a un estadio final de maduración, la "etapa de crisálida" (entre larva y adulto). La concha dentro de la que se encuentra se vuelve totalmente rígida, lo cual indica que debe desprenderse de ella. De allí sale una criatura tan distinta, al punto que es difícil creer que se trata de dos fases de desarrollo de la misma criatura. Como vimos, este proceso de transformación es demasiado complicado y delicado para haber sido diseñado o proyectado por la larva o por el mosquito hembra…

Durante la última etapa de transformación, los mosquitos enfrentan el problema de ahogarse si se cierra la abertura por la que respiran, la cual se coloca por encima de la superficie del agua a través de un tubo aéreo. Sin embargo, desde esa etapa en adelante la respiración ya no se hará por medio de dicho tubo sino por medio de otros dos conductos nuevos que aparecen en la parte delantera del insecto, y sobresalen de la superficie del agua antes que cambie la piel. Ahora ha madurado el mosquito que se encuentra en el capullo como crisálida. Está listo para volar con todos sus órganos y organelas, como ser, antenas, pies, alas, abdomen, bronquios, trompas y grandes ojos.

El capullo de la crisálida se rasga por la parte de arriba, y es el momento de mayor riesgo de irse a pique. Sin embargo, el capullo segrega en ese sector superior un líquido viscoso especial que le protege la cabeza del contacto con el agua. Este momento es extremadamente importante. Incluso una suave brisa puede ocasionarle la muerte por ahogamiento. El mosquito tiene que elevarse sobre el agua tocando la superficie solamente con los pies. Y eso es lo que sucede.


Mientras el mosquito sale del agua, la cabeza no tiene que contactar para nada con ésta, porque un brevísimo momento sin respirar le resultaría fatal. Incluso una brisa o una leve turbulencia en la superficie del agua podría resultarle mortal.


¿Cómo obtuvo el mosquito la "capacidad" de pasar por esas transformaciones? ¿Pudo haber ocurrido que la larva decidiera transformarse en mosquito después de cambiar la piel tres veces? ¡Absolutamente no! Es totalmente evidente que esta pequeña existencia viviente, que Dios pone como ejemplo, ha sido creada específicamente así.

COMO PERCIBEN LOS MOSQUITOS EL MUNDO EXTERIOR
Los mosquitos están equipados con receptores térmicos extremadamente sensibles. Perciben las cosas que les rodean con distintos colores, según el calor que emitan, como se ve en la foto de la derecha. Dado que la percepción no depende de la luz, es muy fácil para el mosquito ubicar los vasos sanguíneos del cuerpo humano en una habitación oscura. Los receptores térmicos son lo suficientemente sensibles como para detectar una diferencia de temperatura de una milésima de grado centígrado.

TECNICA SORPRENDENTE PARA LA SUCCION DE SANGRE

La técnica del mosquito para "chupar la sangre" depende de un sistema complejo en el cual operan en conjunto estructuras increíblemente precisas.

Después que el mosquito se posa en su objetivo, detecta en primer lugar un punto por medio de los labios en su trompetilla. Pero no taladra la piel con el "aguijón" del interior de la trompetilla, como se supone. (La trompetilla hace de vaina o funda especial y es recogida durante el proceso de succión). La principal tarea en lo que hace a la absorción de sangre recae en la mandíbula superior, donde los dientes están inclinados hacia atrás y operan como un cuchillo afilado. El mosquito mueve las mandíbulas hacia atrás y hacia delante, como un serrucho, y corta la piel con la mandíbula superior. Recién entonces inserta el aguijón. Y cuando éste alcanza el vaso sanguíneo finaliza el corte. Ahora sí succiona la sangre.

Sin embargo, como sabemos, el más leve daño al vaso sanguíneo hace que el cuerpo humano segregue una enzima que coagula la sangre, con lo que deja de fluir. Esta enzima crearía un problema al mosquito, ya que de producirse la coagulación no podría chuparla.


El mosquito tiene aproximadamente cien ojos, los cuales son compuestos y están ubicados en la parte superior de la cabeza. En la foto de arriba se ven las secciones de tres de esos ojos. A la derecha vemos como se transmite desde el ojo al cerebro la imagen de un objeto.

Pero ese problema el insecto lo elimina al inyectar un líquido especial que secreta en la hendidura que abrió y neutraliza la enzima que coagula la sangre. La picazón e hinchazón que se produce en el lugar que picó, se debe a ese líquido anticoagulante.

Sin duda este es un proceso extraordinario que plantea los siguientes interrogantes:

1) ¿Cómo sabe el mosquito que en el cuerpo humano existe una enzima coagulante?

2) Con el objeto de producir la secreción que neutraliza a esa enzima, necesita conocer la estructura de la misma. ¿De qué modo esto se hace posible?

3) Suponiendo que de alguna manera obtuvo ese conocimiento (!!), ¿cómo produce la secreción y prepara los "aprestos técnicos" que se necesitan para transferirlo a la trompetilla?

Las respuestas a estas preguntas son obvias: no es posible que el inventor de todo eso sea el mosquito, pues no posee la sabiduría requerida, el conocimiento químico necesario o el "laboratorio" para producir la secreción. Aquí estamos hablando de un mosquito de unos pocos milímetros de longitud, sin conciencia ni sabiduría. ¡Nada más!

Resulta totalmente claro que Dios, "el Señor de los cielos y de la tierra y de todo lo que hay entre ellos", ha creado al mosquito y al ser humano, obsequiando al mosquito esos rasgos extraordinarios y maravillosos.