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EL CORAN INDICA EL CAMINO A LA CIENCIA - Harun Yahya

EL CORAN INDICA EL CAMINO A LA CIENCIA
   

LA RELIGION AYUDA A QUE LA CIENCIA SE ENCAMINE DE MANERA CORRECTA (1)

La ciencia es la investigación del mundo material en el que vivimos por medio de la observación y la prueba. En consecuencia, conducirá a conclusiones diversas en función de los resultados de los análisis y experimentos realizados. Además, cada disciplina científica posee un cierto número de normas aceptadas como verdaderas aunque no se hayan verificado exhaustivamente. En la literatura científica se denomina "paradigma" a ese conjunto de normas.

Estos criterios iniciales marcan el curso de toda la investigación y el primer paso es la formulación de una "hipótesis". Eso que se supone o postula debe pasar la prueba de la experimentación científica. Si la hipótesis se verifica, pasa a ser un "principio establecido o ley". Si por el contrario, se desaprueba, deberá presentarse otra hipótesis y ponérsela a prueba nuevamente.

En la formulación de la hipótesis lo que más pesa, normalmente, es el punto de vista general de los científicos. Por ejemplo, si éstos adhieren a una visión espontaneísta, pueden basar su trabajo en una hipótesis que sostenga que "la materia tiene una tendencia a organizarse a sí misma sin la intervención de un agente consciente". En consecuencia, durante muchos años llevarán a cabo investigaciones para intentar demostrar que dicha hipótesis se confirma en la práctica. Sin embargo, debido a que la materia no posee dicha capacidad, todos los esfuerzos que se hagan para verificarla estarán condenados al fracaso. Pero si se obstinan en su intento, la resultante será un gran gasto de tiempo y recursos.

Si el punto de partida se hubiese fundado en la idea de que "es imposible que la materia pueda organizarse sin un plan consciente", la investigación habría seguido un camino más productivo y satisfactorio. El problema reside en que para establecer esta hipótesis se requiere una fuente de información decisiva que está en un plano más allá de lo científico. Dicha fuente es decisiva para no incurrir en esfuerzos inútiles durante años, decenios o siglos.

Esa fuente de la que hablamos es la revelación de Dios a la humanidad. Si Dios es el creador del universo, el conocimiento exacto e indiscutible de los temas científicos que abordemos derivan de El y, por lo tanto, de la información que nos suministra Su palabra, es decir, el Corán. Los datos principales son los siguientes:

1) Dios creó el universo de la nada, por lo que nada pasó a existir como resultado de sucesos azarosos o por propia determinación. De esto se desprende que en el universo o la naturaleza no hay un caos de acontecimientos casuales sino un orden perfecto creado por una determinación inteligente.

2) El universo material y en especial la Tierra en la que vivimos, están diseñados para permitir la vida humana. En el movimiento de las estrellas y planetas, en los rasgos geográficos sobresalientes, en las propiedades del agua y de la atmósfera, hay un propósito que hace posible la vida.

3) Todo lo que existe ha tomado forma porque Dios lo ha creado. Por consiguiente, las criaturas actúan por inspiración de Dios, como dice el Corán en el ejemplo de las abejas: Tu Señor ha inspirado a las abejas... (Corán, 16:68).

Estas son verdades absolutas que Dios nos ha comunicado a través del Corán. Si a la ciencia accedemos basados en dichas verdades, nos conducirá inevitablemente a un gran progreso y la humanidad obtendrá los mejores réditos de ella. Son muchos los ejemplos en la historia, de esto que decimos aquí. Los científicos musulmanes, al colocar a la ciencia en el lugar correcto, consiguieron forjar la más grande civilización mundial y los mayores logros en los siglos IX y X. Asimismo, los pioneros en todos los campos de la ciencia en occidente fueron grandes personas que creían en Dios e hicieron sus investigaciones para develar lo que El creó.

Einstein también sostenía que los científicos debían atenerse a las fuentes religiosas al establecer sus objetivos:

La ciencia contribuirá, en el sentido más amplio, al logro de los objetivos determinados por la religión. Es decir, la ciencia sólo puede ser creada por quienes estén plenamente compenetrados de la aspiración por la verdad y el conocimiento. Y este sentimiento proviene de la esfera religiosa... No puedo concebir un científico genuino sin una fe profunda11.

Sin embargo, desde mediados del siglo XIX la comunidad científica se ha divorciado de dicha fuente divina y quedó bajo la influencia de la filosofía materialista.

El materialismo, una idea que la podemos remontar a la Grecia antigua, sostiene la existencia absoluta de la materia y niega a Dios. Esta visión penetró gradualmente en la comunidad científica y desde mediados del siglo XIX una parte considerable del conocimiento proveniente de allí se dedicó a respaldarla. Con ese propósito se formularon muchas teorías, como la llamada "modelo de universo infinito" que sugiere que el universo tiene una existencia infinita, o como la evolucionista de Darwin que supone que la vida es producto de la casualidad, o como la de Freud que sostiene que la mente humana se ubica exclusivamente en el cerebro.

Hoy día vemos, retrospectivamente, que las suposiciones presentadas por el materialismo fueron una pérdida de tiempo y energía para la ciencia. Durante decenios un gran número de científicos han derrochado sus mejores esfuerzos por intentar demostrar cada una de esas suposiciones, aunque los resultados las exhibieron siempre erradas. Los descubrimientos confirmaron lo proclamado por el Corán: el universo fue creado de la nada, fue preparado para albergar la vida humana y es imposible que la vida pasase a existir y se desarrollase por casualidad. Consideremos ahora estos puntos uno por uno.

Los científicos que persiguen objetivos falsos hicieron que la ciencia derroche mucho esfuerzo.
El Tiempo Malgastado por la Ciencia Debido a la Obsesión de los Materialistas con el "Universo Infinito"

Hasta principios del siglo XX y bajo la influencia del materialismo, la opinión aceptada por la comunidad científica era la de un universo infinito, en sus dimensiones espacio-temporales, de existencia infinita. De acuerdo con este punto de vista --llamado "modelo de universo estático"-- el universo no tiene principio ni fin y es, simplemente, un conglomerado ilimitado de materia. El objetivo de esta teoría era demostrar que el universo no fue creado y así establecer la aceptación de la filosofía materialista.


Hubble descubrió con este telescopio gigante el alejamiento de las estrellas tanto de nosotros como entre ellas.

Muchos científicos que profesaban el materialismo o eran influenciados por su filosofía, colocaron como fundamento de sus investigaciones el modelo de "universo infinito". En consecuencia, todo el estudio en el campo de la física y astronomía se basó en la hipótesis de que la materia es eterna y durante algún tiempo muchos investigadores se afanaron por demostrar ese supuesto, pero la ciencia rápidamente hizo pedazos ese concepto erróneo.

El científico belga Georges Lemaitre fue el primero en reconocer la inexactitud del modelo de "universo infinito" y presentó una alternativa científica. Basándose en los cálculos del científico ruso Alexandre Friedmann declaró que el universo en realidad tuvo un comienzo y que se expande desde ese momento. Afirmó también que debía ser posible detectar la radiación residual del momento en que se originó. Debemos advertir que G. Lemaitre era sacerdote y creía firmemente en que el universo fue creado por Dios de la nada. Por lo tanto, su enfoque de la ciencia discrepaba del de los materialistas.

Con el paso de los años se confirmó la exactitud de las afirmaciones de Lemaitre. En primer lugar, el astrónomo norteamericano Edwin Hubble descubrió con su gran telescopio que las estrellas se movían alejándose de nosotros y una de otra. Esto significaba que el universo se estaba expandiendo y por consiguiente no era estático como suponían los materialistas.

En realidad, Einstein había calculado teóricamente poco antes que el universo no podía ser estático. Pero no insistió con esa teoría debido a la aceptación general de que sí lo era. Es decir, hasta esta personalidad considerada la más genial de su siglo, fue intimidada por el dogmatismo de la visión materialista y prefirió poner sordina a esa comprobación tan importante. Posteriormente se refirió a ese incidente como "el mayor error de su carrera".

La expansión del universo señalaba otra importante verdad: si retrocedemos lo suficiente en el tiempo, todo se irá acotando hasta convergir en un solo punto. Los cálculos demostraron que ese punto tenía volumen cero y nuestro universo pasó a existir como resultado de la explosión del mismo, llamada "Big Bang".

La afirmación de que el punto que explotó tenía volumen cero no es más que una expresión teórica que sugiere la carencia absoluta de todo. Es decir, el universo fue creado de la nada, como lo demuestra claramente el Big Bang. Sin embargo, aún se requirió más evidencia científica para que ello fuese aceptado ampliamente. George Gamow opinó en 1948 que si el universo se formó como resultante de una explosión espontánea y repentina, como sugirió Lemaitre, todavía debía existir una cantidad definida de radiación proveniente de la misma y debería ser uniforme en todo el universo.

La comprobación científica del postulado de Gamow estaba a punto de producirse. Los investigadores Arno Penzias y Robert Wilson descubrieron en 1965 los restos de dicha radiación. Se la denominó "radiación cósmica de fondo", estaba distribuida de manera uniforme en todo el universo y reverberaba desde el momento de la gran explosión o Big Bang. Penzias y Wilson recibieron el premio Nobel por su descubrimiento.


Tomó muy poco tiempo al satélite COBE encontrar la evidencia queconfirmara la hipótesis del Big Bang.
La NASA (Administración Nacional del Espacio y la Aeronáutica de los EEUU) lanzó al espacio el satélite COBE (Explorador Cósmico Ambiental) con el propósito de investigar la radiación mencionada. Los sensibles equipos del satélite confirmaron en minutos los niveles de radiación informados por ambos científicos.

Semejante hallazgo, que confirmaba la creación del universo de la nada con el Big Bang, hizo vacilar a los estudiosos materialistas. Eran testigos del colapso de todos sus trabajos de investigación, de todas sus hipótesis y teorías insubstanciales, una tras otra. El conocido filósofo ateo Anthony Flew comentó lo siguiente acerca de esta situación: La confesión, notoriamente, es buena para el alma. Por lo tanto, empiezo por confesar que el ateísmo Stratoniciano tiene que encontrarse turbado por el consenso cosmológico contemporáneo. Parece que los cosmólogos están suministrando la prueba científica de lo que Santo Tomás no pudo probar filosóficamente. Es decir, que el universo tuvo un inicio. En tanto que se pueda pensar como consuelo que el universo existe no sólo sin final sino también sin comienzo, es fácil argumentar que su existencia ilimitada y todo lo encontrado como rasgos fundamentales, debería aceptarse como la explicación última. Aunque creo que esto que digo es correcto, no resulta fácil ni consolador mantener esa posición frente a los argumentos del Big Bang12.

Como demuestra lo dicho, si una persona es ciegamente devota del materialismo, es difícil que acepte alguna evidencia en contrario. Aunque admita que la situación cambió, no se modifica su compromiso con el materialismo.

Por otra parte, muchos científicos que no se empecinan en sostener la inexistencia de Dios, aceptan actualmente que El creó el universo. Así lo hace William Lane Craig, conocido por sus investigaciones sobre el Big Bang: En realidad, dada la verdad de la máxima ex nihilo nihil fit (nada proviene de la nada), el Big Bang requiere una causa física sobrenatural. Puesto que la singularidad cosmológica inicial representa el límite de todas las trayectorias espacio-tiempo, no puede existir ninguna causa física (natural) para el Big Bang. La causa debe trascender los límites físicos del espacio y el tiempo: debe ser independiente del universo e increíblemente poderosa, además de ser una existencia dotada de una voluntad sin restricciones... La causa del origen del universo debe ser, por lo tanto, un Creador , Quien hace una determinada cantidad de tiempo hizo existir el universo por su libre decisión13.


El universo pasó a existir a través de la explosión de un punto de masa singular con volumen cero. Dicha explosión, llamada Big Bang, demostró fehacientemente que el universo fue creado de la nada, demoliendo para siempre el supuesto materialista de un universo infinito.

Otra importante conclusión a extraer de la teoría del Big Bang es que, como ya mencionamos, el trabajo científico alcanza el éxito en su esfuerzo por descifrar los misterios del universo si se fundamenta en el conocimiento divino. Los científicos que provienen de una filosofía materialista fueron incapaces, a pesar del esfuerzo empeñado, de verificar la teoría del "universo infinito". Sin embargo, la teoría del Big Bang que desarrolló Georges Lamaitre basándose en fuentes divinas, contribuyó al progreso científico y ayudó a develar el verdadero origen del universo. La ciencia está proveyendo prueba científica de aquello que fue sostenido primero por fuentes religiosas.

El repaso de la historia de la ciencia en el siglo XX nos llevará a encontrar casos similares a este del Big Bang en otros campos.

El Atraso Científico que Produjo la Suposición de que "En la Naturaleza no Existe Ningún Diseño"

Los materialistas manifiestan que el universo existió y existirá siempre y suponen que su existencia no implica ningún tipo de diseño o propósito. Sostuvieron y sostienen que el equilibrio, armonía y orden universal es únicamente el resultado de la casualidad. Esta pretensión dominó el mundo de la ciencia desde la segunda mitad del siglo XIX y dictó el curso de toda la investigación científica.

Algunos estudiosos presentaron la llamada "teoría del caos" para demostrar la ausencia de diseño o designio en el universo. Es decir, se les ocurrió que el orden puede presentarse espontáneamente en lo caótico. Para dar una respuesta a la pregunta "¿cómo se puede demostrar que el universo es producto del caos?", desarrollaron cálculos matemáticos, trabajos en física teórica, pruebas físicas y experimentos químicos.


Pero cada nuevo descubrimiento negaba más aún la posibilidad de un orden a partir del caos y la creación del cosmos debido a la casualidad. Es decir, cada paso que daban revelaba la existencia de un designio que todo lo abarcaba.

Un conjunto de investigaciones que se llevaron a cabo a partir de 1960 demostraron que todos los equilibrios físicos en el universo han sido diseñados para hacer posible la vida. En la medida que avanzaban los estudios, se descubrió que cada una de las leyes de la física, la química, la biología y de las fuerzas fundamentales, como la de la gravedad o la electromagnética, así como las particularidades de la estructura de los átomos, han sido hechas a medida, de modo que el ser humano pudiese existir. Los científicos denominaron a ese designio extraordinario "Principio Antrópico".

Sólo una persona muy inteligente puede reconstruir las piezas desordenadas de este rompecabezas con la figura de Einstein. Por consiguiente, es verdad que cosas más sofisticadas y perfectas que ese entretenimiento, como lo son los sistemas existentes en el universo, fueron diseñados por Dios, Quien posee conocimiento y sabiduría infinitos.

Quedaba así demostrado que era una falacia contraria a ciencia el dictamen impuesto con bombos y platillos a la comunidad científica por la filosofía materialista, que se sintetiza de la siguiente manera: "el universo es un montón de materia sin sentido ni propósito que de un modo totalmente azaroso elabora cosas con un orden o lógica determinados". El conocido biólogo molecular Michael Denton hace el siguiente comentario en su libro EL DESTINO DE LA NATURALEZA :


Cómo las Leyes de la Biología Revelan un Propósito en el Universo: El nuevo cuadro que ha emergido en la astronomía del siglo XX presenta desafíos dramáticos a la presunción dominante en la comunidad científica durante la mayor parte de los últimos cuatro siglos, es decir, que la vida es una contingencia, un fenómeno periférico en el esquema cósmico... La evidencia dada por la cosmología y física modernas es exactamente la del tipo que buscaron y no encontraron en la ciencia de su época los teólogos de la naturaleza en el siglo XVII14.

Los "teólogos de la naturaleza" a los que se refiere Denton, son los estudiosos religiosos de los siglos XVII y XVIII que se esforzaron por demostrar la invalidez del ateísmo y la existencia de Dios en base a fundamentos científicos. Como afirma este biólogo molecular, el nivel de la ciencia de aquellos momentos no posibilitaba el logro de pruebas concluyentes para lo que se entendía como verdad. En consecuencia, se dio la paradoja de que creció la autoridad del materialismo porque se apoyaba en un nivel de conocimiento primitivo. Pero la ciencia del siglo XX modificó los criterios hasta poco antes en boga y proveyó evidencias concluyentes respecto de que el universo fue creado por Dios.

Un punto que es importante tener en cuenta es la extraordinaria cantidad de tiempo que se ha perdido en demostrar la ilusión materialista que sostiene que "el universo carece de todo tipo de designio". Todas las teorías, fórmulas, estudios en física teórica, ecuaciones matemáticas, etc., que supuestamente confirmaban esa hipótesis, se exhibieron como esfuerzos inútiles. De la misma manera que las teorías racistas condujeron a desastres en la humanidad y a la segunda guerra mundial, la ideología materialista llevó al mundo de la ciencia hacia el oscurantismo.


La ideología racista fue la que motorizó la segunda guerra mundial y los grandes desastres que entonces sufrió la humanidad, en tanto que la ideología materialista es la que llevó a la ciencia al fanatismo innecesariamente.

Si la comunidad científica no hubiese centrado sus esfuerzos en la errada concepción materialista sino en la realidad de que el universo fue creado por Dios, la investigación científica hubiera tomado un camino más apropiado y prolífico.

Los Esfuerzos de la Ciencia por Demostrar que la Teoría de la Evolución es Correcta Causaron un Gran Daño

La aceptación de la teoría de la evolución de Darwin es el mejor ejemplo de cómo la ciencia puede ser guiada incorrectamente. Fue introducida en el orden del día del estudio científico hace unos 140 años y demostró ser la mayor falacia, aunque por mucho tiempo se consideró "correcta".

La teoría de la evolución sostiene que la vida proviene de la configuración de la materia inanimada por medio de la casualidad y que los organismos que se formaron así evolucionaron y se convirtieron en otras criaturas, también por casualidad. El escenario central de los últimos 150 años ha sido el esfuerzo concertado por hallar una justificación científica al libreto evolucionista. Pero ese esfuerzo, irónicamente, probó exactamente lo contrario. La evidencia científica ha demostrado que el evolucionismo nunca tuvo lugar, que la posibilidad de la transformación gradual de una especie en otra es algo imposible y que cada una de las especies fue creada de modo singular sin que haya cambiado nunca su forma.

Sin embargo, a pesar de todas esas evidencias, los evolucionistas realizan estudios y experimentos incontables, escriben libros llenos de falacias y errores, establecen instituciones, dan conferencias y emiten innumerables programas de televisión para "demostrar" que la teoría darwinista es valedera. El haber utilizado a miles de científicos y abultados bienes para afirmar como cierto lo que no lo es, ha causado un gran daño a la humanidad. Si esos recursos hubiesen sido usados correctamente, se habrían dado grandes pasos y obtenido resultados positivos en las áreas más conducentes del estudio científico.

Por otra parte, un importante número de pensadores científicos se han percatado del grave error que se ha cometido al aceptarse la teoría de la evolución. Por ejemplo, el filósofo británico Malcom Muggeridge comentó: Personalmente estoy convencido de que la teoría de la evolución, especialmente en el grado en que ha sido aplicada, servirá para hacer uno de las mayores chistes en los libros de historia del futuro. Las generaciones por venir se maravillarán de que una hipótesis tan débil y tambaleante haya sido aceptada con la increíble credulidad en que lo es actualmente15.

El científico escandinavo Søren Løvtrup hace la siguiente observación en su libro Darwinismo: La Refutación de un Mito: Supongo que nadie negará que es una gran desgracia que una rama completa de la ciencia adhiera a una teoría falsa. Esto es lo que ha sucedido con la biología: durante un tiempo prolongado e incluso hoy día, se discuten, en el peculiar lenguaje darwinista, los conceptos de "adaptación", "presión selectiva", "selección natural", etc., pensando que así se contribuye a la explicación de eventos naturales. Pero no es así... Creo que algún día el mito darwinista será considerado la mayor falacia en la historia de la ciencia16.

Una importante cantidad de científicos han reconocido que la teoría que defienden no se ajusta a la realidad y se sienten incómodos por eso.

El científico evolucionista Paul R. Ehrlich admitió en una entrevista con la revista Science, de manera indirecta, que la creencia ciega en la teoría de la evolución causa un gran daño a la ciencia: La perpetuación de la actual teoría (de la evolución) como dogma, no alentará el progreso hacia otras explicaciones más satisfactorias de los fenómenos observados17.

Ocupémonos ahora de todos los esfuerzos inútiles realizados para sostener la suposición no científica de la teoría evolucionista, lo cual ha costado a la ciencia un gran desperdicio de tiempo y recursos.

El Atraso que Ha Causado a la Ciencia la Creencia de que "La Materia Inanimada Puede Originar Vida Por Sí Misma"

¿Cuál es el origen de la vida? ¿Qué es lo que distingue a un ave o a una jirafa de una piedra, del agua, de la tierra, es decir, de la materia inanimada?

La respuesta a estas preguntas ha sido objeto de curiosidad desde la antigüedad. Las visiones predominantes son dos: una de ellas es de la opinión de que entre la materia animada e inanimada existe una delgadísima línea divisoria que puede ser traspasada fácilmente y entonces la vida puede originarse de modo espontáneo de lo inanimado. Esta posición es llamada "abiogénesis" en la literatura científica.

La otra sostiene que hay una línea divisoria inviolable entre la materia viva y la inerte. De acuerdo a esta posición es imposible que los organismos animados se desarrollen a partir de la materia inanimada. Es decir, lo viviente puede desarrollarse solamente a partir de otro organismo viviente. Este punto de vista es llamado "biogénesis" y se lo puede resumir en la expresión "la vida proviene sólo de la vida".

Significativamente, la idea de "abiogénesis" está conectada a la filosofía materialista, mientras que la idea de "biogénesis" proviene de fuentes religiosas. La filosofía materialista ha sostenido siempre que la materia inanimada puede dar lugar a organismos vivos. Los filósofos griegos creían que las formas simples de vida surgían continuamente de la materia inanimada.

Las fuentes divinas dicen, por el contrario, que el único que posee poder para dar vida a la materia inanimada es Dios. Leemos en el Corán:

Dios hace que germinen el grano y el hueso del dátil, saca al vivo del muerto y al muerto del vivo. ¡Ese es Dios! ¡Cómo podéis, pues, ser tan desviados! (Corán, 6:95).

Suyo es el dominio de los cielos y de la tierra. El da la vida y la muerte. Y es omnipotente (Corán, 57:2).

En la Edad Media, época en que la gente poseía un conocimiento muy limitado de la naturaleza, prevalecía el punto de vista de la "abiogénesis" debido a ciertas observaciones o consideraciones erróneas. Quienes vieron que los gusanos se desarrollaban en un pedazo de carne al aire libre, pensaron que aparecían de modo espontáneo. La misma explicación le daban a la existencia de las ratas. Es decir, suponían que se originaban en los granos de trigo almacenados. Esta creencia se denominó también "generación espontánea" y fue ampliamente aceptada hasta el siglo XVII.

Esa suposición pasó al basurero de la historia gracias a los experimentos realizados por dos científicos de renombre. Uno fue Francisco Redi, quien demostró en 1668 que los gusanos que aparecían en el pedazo de carne expuesta al aire libre no se formaban espontáneamente sino que provenían de los huevos depositados por las moscas que se posaban allí. Con este descubrimiento los defensores de la "abiogénesis" aceptaron que si bien eso era lo que sucedía con los organismos grandes, como los gusanos o las ranas, los microorganismos invisibles sí surgían espontáneamente de la materia inerte. El debate continuó dos siglos hasta que el biólogo Luis Pasteur demostró que los microbios tampoco podían formarse de lo inanimado. El sabio francés resumió sus conclusiones así:
¿ Puede organizarse la materia por sí misma? En otras palabras, ¿pueden pasar a existir sin padres o ancestros los organismos vivos? Es a esto a lo que hay que dar respuesta... Nada permite afirmar que los seres microscópicos no se originaron de otros que les antecedieron18.

Redi y Pasteur tenían algo en común: ambos creían en la existencia de Dios y que la vida fue creada por El. Esta creencia jugó un papel central en la determinación de lo absurdo que resultaba la idea de la "abiogénesis". En efecto, mientras una serie de científicos influenciados por el materialismo suscribían ese punto de vista (Darwin, Haeckel, etc), otros que enfocaban la ciencia con un entendimiento distinto comprobaban la verdad de la "biogénesis".


Louis Pasteur

Pero los evolucionistas resistieron dicha realidad evidente y defendieron de modo obcecado la filosofía materialista, lo que dio lugar a una disputa inútil que duraría un siglo. Los científicos materialistas Alexander Oparin y J. B. Haldane establecieron la idea de "evolución química": la "abiogénesis" no tuvo lugar en un tiempo breve sino en un período largo. Lo dicho condujo al mundo de la ciencia a un callejón sin salida y contribuyó a una gran pérdida de tiempo, además de estar en conflicto con ciertos principios científicos, especialmente con la Segunda Ley de la Termodinámica.

Una serie de investigadores se dedicaron a lo largo del siglo XX a realizar experimentos para comprobar la hipótesis de la "evolución química" o desarrollaron nuevas teorías para darle un fuerte respaldo. Grandes laboratorios, institutos de investigación y universidades se volcaron a esa tarea. Pero todos sus esfuerzos culminaron en el fracaso. El conocido evolucionista Klause Dose, director del Instituto de Bioquímica de la Universidad Johannes - Gutenberg, confesó que se vieron frustrados todos los intentos por producir evidencias a favor de la hipótesis que sostiene que la materia inerte produce materia viva: Más de treinta años de experimentos en los campos de la evolución química y molecular para determinar el origen de la vida en la Tierra, han conducido a una mejor percepción de lo inmensamente problemático que resulta, antes que a lograr resultados positivos. Todas las discusiones actuales sobre las teorías y experimentos principales en la materia, terminaron en un atolladero o en la confesión de ignorancia19.

Si el mundo de la ciencia no se hubiese obsesionado con la idea de la abiogénesis, que es una falacia materialista, todos los esfuerzos hechos en el nombre de la "evolución química" podrían haber sido canalizados hacia áreas más productivas. Si la comunidad científica hubiese partido del reconocimiento de que la vida es creada por Dios y que sólo El posee el poder para dar vida, todo ese tiempo y recursos desperdiciados se habrían ahorrado. En ese caso, la ciencia se hubiese concentrado en investigaciones y descubrimientos provechosos para la humanidad, en vez de intentar probar la veracidad de mitos de la Grecia Antigua.

Hoy día la comunidad científica está demostrando que la materia no viviente no puede autoorganizarse a través de sucesos casuales para luego juntarse con otras materias inertes y formar células muy complejas y perfectas. También es obvio que las millones de formas de vida que vemos alrededor de nosotros no pudieron formarse de modo accidental como suponen los evolucionistas. Por cierto, ni una rosa, ni un pavo real, ni una hormiga, ni un tigre, en otras palabras, ningún ser viviente puede pasar a existir por medio de la voluntad de células inconscientes construidas por la combinación de átomos inconscientes.

El propio científico que realiza amplios estudios en estos temas no es, en su constitución física y mental, de ninguna manera, el producto de la decisión tomada por átomos inconscientes.

Hay que tener en cuenta que en el Corán está escrito hace cientos de años que la vida fue creada por Dios de la "nada" y que sólo El "da vida". Si la ciencia hubiese descubierto las implicancias de las verdades que Dios transmitió a la humanidad, no se habría "encaprichado" en investigaciones imprecisas durante un período de tiempo tan largo.

 

 
 
    
 


NOTAS

11 Albert Einstein, Science, Philosophy, And Religion: A Symposium, 1941, capítulo 1.3
12 Henry Margenau, Roy Abraham Vargesse. Cosmos, Bios, Theos. La Salle IL: Open Court Publishing, 1992, p. 241
13 William Lane Craig, Cosmos and Creator, "Origins & Design", Primavera 1996, vol. 17, p. 18
14 Michael Denton, Nature's Destiny: How the Laws of Biology Reveal Purpose in the Universe, The New York: The Free Press, 1998, pp. 14-15
15 Malcolm Muggeridge, The End of Christendom, Grand Rapids: Eerdmans, 1980, p. 59
16 Søren Løvtrup , Darwinism: The Refutation of A Myth, New York: Croom Helm, 1987, p. 422
17 Paul R. Ehrlich and Richard W. Holm, Patterns and Populations, "Science", vol. 137 (31 de Agosto de 1962), pp. 656-7
18 Sidney Fox, Klaus Dose, Molecular Evolution and The Origin of Life, New York: Marcel Dekker, 1977, p. 2
19 Klaus Dose, The Origin Of Life: More Questions Than Answers, "Interdisciplinary Science Reviews", vol. 13, N° 4, 1988, p. 348